Escuela del Oeste, Obernai - Duncan Lewis
“Piezas de Urbanismo Sostenible” (Parte II)
En el área francesa cerca de Alemania, donde la tradición ecologista es más fuerte, se destacan dos obras eminentemente urbanas y perfectamente relacionadas con su entorno. En cierta manera ambas están en el límite de la ciudad, en el cinturón periurbano, y ambas son una lección de arquitectura y urbanismo sostenible: la Estación de Tranvías en Estrasburgo de Zaha Hadid y la Escuela en Obernai de Duncan Lewis.
La otra obra es un prometedor ejemplo de lo que podría ser una arquitectura en sintonía con el medio ambiente. Es lo que practica casi siempre el arquitecto escocés afincado en Burdeos, Duncan Lewis, que realiza unas intervenciones que parten de una sensibilidad oriental de simbiosis con el paisaje y de la recuperación de los instintos humanos básicos. Todo ello se implementa con un conocimiento de la escala del diseño industrial, que le lleva a proyectar a base del ensamblaje de componentes: estructuras ligeras y diversos tipos de paneles.
En Obernai, cerca de Estrasburgo, un municipio preocupado por la calidad del medio ambiente, el equipo de Duncan Lewis Scape Architecture ha realizado el Complejo Escolar Oeste (2005) formado por tres edificios alargados, que siguen las morfologías de los cultivos vinícolas, y que están dedicados respectivamente, a guardería, a escuela elemental y a espacios administrativos, incluyendo salas para diversas actividades como biblioteca, idiomas y cantina. Entre las tres franjas construidas se desarrolla una vegetación que continúa el frondoso paisaje circundante y los tres edificios están conectados por una galería de vidrio, a la manera de invernadero. Mientras estudian y aprenden, los niños siguen manteniendo el contacto con la naturaleza y con el campo.
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Tags: arquitectura, desarrollo sostenible, Duncan Lewis, Escuela Obernai, Estrasburgo, sostenibilidad, urbanismo, Zaha Hadid
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La Torre Agbar - Jean Nouvel
Cronología Constructiva de la Torre Agabar
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De izquierda a derecha. Foto 1: 4-Junio-1999, Foto 2: 21-Agosto-2002, Foto 3: 4-Octubre-2002, Foto 4: 4-Diciembre-2002, Foto 5: 2-Febrero-2003, Foto 6: 23-Marzo-2003, Foto 7: 26-Junio-2003, Foto 8: 19-Agosto-2003, Foto 9: 29-Noviembre-2003, Foto 10: 5-Junio-2004, Foto 11: 16-Septiembre-2004, Foto 12: 25-Enero-2005.
La Torre Agbar en cifras:
Arquitecto: Jean Nouvel.
Dirección: Estudio b720 (Barcelona).
Estructura: Obiols/Brufau.
142 metros de altura.
50.500 metros cuadrados de construcción.
25.000 metros cúbicos de hormigón empleados.
250.000 kilogramos de acero empleados.
59.619 lamas de cristal en el recubrimiento. La circulación del aire queda regulada por el doble acristalamiento de la torre.
4.349 aberturas en la piel de hormigón.
4.500 ventanas concebidas para conseguir una ventilación natural y para aprovechar el máximo de luz solar y reducir el gasto energético.
40 colores distintos.
25% de energía obtenida de la radiación solar y el aprovechamiento de las aguas freáticas para usos secundarios y asía ahorrar agua.


Foto Vista Aérea Fuente: Microsoft Virtual Earth.
Fotos: Web Torre Agabar. www.torreagbar.com
Por cierto y para aquellos que no la hayan visto iluminada, deben estar atentos al horario. Viernes, Sábados, Domingos y Festivos de las 20:00 a las 23:00 (En invierno). Viernes, Sábados, Domingos y Festivos de las 21:00 a las 24:00 (En verano).
Tags: arquitectura, Barcelona, Jean Nouvel, Obiols, sostenibilidad, Torre Agbar
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Bartleby, el arquitecto
La invasión “sostenible” como quinta esencia de la arquitectura ha inundado ya el lenguaje cotidiano. La sostenibilidad es el concepto de moda en la arquitectura actual. Una función que implica la suma de nuevos especialistas y técnicos en los equipos de arquitectos y constructores para lograr edificios que contemplen sus implicaciones ambientales, económicas y sociales. Teniendo todo esto en cuenta es necesario que la arquitectura examine qué es lo que realmente le interesa de esta noción, sin que merme en ello el sentido de lo estético.
Cada década, aproximadamente, los arquitectos sufren la invasión de una palabra mágica ante la que muchos sucumben y a todos afecta en sus modos de trabajar. Todavía la cantinela de los edificios “inteligentes” no ha terminado de apagarse cuando la invasión “sostenible” como quintaesencia de la arquitectura ha inundado ya el lenguaje cotidiano y no hay concejal de urbanismo que no demande sistemáticamente una irreprochable sostenibilidad -eso sí, sin afectar a los presupuestos y sin poner en crisis el modelo de ciudad-negocio-. Los arquitectos se ven obligados a hacer encaje de bolillos y contribuyen a inflar de significados espúreos la palabra hasta vaciarla entre unos y otros de todo sentido.
En paralelo a estos abusos semánticos la aprobación del Código Técnico de la Edificación implica una modificación importante de las prácticas constructivas y un esfuerzo técnico por parte de los arquitectos y sus consultores, obligados si desean salirse de la estricta convención a reconsiderar las propias formas de trabajo, forzados a sustituir la “experiencia constructiva” por modelizaciones ambientales parametrizadas que implican la irrupción de físicos, ecólogos e ingenieros en el proceso proyectual, como hace unas décadas aparecieron los calculistas de estructuras e instalaciones.
Este desplazamiento desde lo mecánico a lo energético en el coro de expertos que acompaña a la antigua voz solista del arquitecto muestra con precisión el abandono de una concepción moderna de la arquitectura basada en la seriación modular y en la materialidad industrial por una concepción que algunos expertos como Sanford Kwinter no han dudado en denominar “termodinámica”, para describir el abandono del modelo “tectónico” de conocimiento tradicional de la arquitectura (y su enseñanza) por una nueva concepción/enseñanza “biotécnica”, capaz de dar al arquitecto instrumentos para pensar sus edificios como organismos vivos, entidades con intercambios energéticos permanentes con su entorno, dotados de un ciclo limitado de vida, una idea que a pesar de su tono un tanto mesiánico suscita cierta unanimidad al menos en los ambientes académicos, no sólo de España (el avance de esta idea en las universidades americanas -las últimas en llegar a la cultura ambiental posiblemente- es ahora mismo arrasador).
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Tags: Arquitectura sostenible, Código Técnico de la Edificación, edificios inteligentes, sostenibilidad
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