El Guggenheim cumple 10 años

Cumple el Guggenheim de Bilbao diez años y sigue siendo una referencia local e internacional, entre elogios y críticas. Unos lo han denominado -incluso el propio arquitecto- «efecto Bilbao», otros, «efecto Guggenheim» y, por último, algunos, «efecto Gehry». Y ciertamente estamos obligados a reconocer que el edificio, su arquitectura y sus significados, parece haber cambiado el mundo, definitivamente convertido en espectáculo, en teatro, en una gran simulación, en la que estamos ya habituados, que no condenados, a vivir y a habitar.
Hubo un tiempo, que aún dura, en el que esas consideraciones tenían o pretendían tener un contenido crítico en relación a la obra de Frank Gehry. Veníamos de las reflexiones, con consecuencias en la arquitectura y la ciudad contemporáneas, de Guy Debord y su crítica marxista a la sociedad del espectáculo, de las de Jean Baudrillard a Paul Virilio o Jean-François Lyotard. Todas juntas parecían ofrecer garantías para desenmascarar las aporías de la simulación y del espectáculo de las arquitecturas y metrópolis contemporáneas entendidas como teatro ideológico cuyo fin último, como en el barroco, era la persuasión, la seducción.
Nuevas perspectivas. Hubo quien entendió que desde los años setenta aparecían síntomas enjoyados de arquitecturas inanes e indiscretas, insignificantes, disfrazadas de ropajes de feria, simples mercancías envueltas en papeles de colores que servían sólo para ocultar la realidad. Sin embargo, las cosas han cambiado mucho y es posible que la arquitectura y la ciudad convertidas en espectáculo no haya que entenderlas en términos desusados, sino que ofrezcan la posibilidad de ser entendidas desde nuevas perspectivas y posibilidades, asumiendo como punto de partida que son una realidad que nos compromete, aunque sea a base de recursos retóricos y científicos, virtuales o técnicos. Y es que, para muchos, ahora toca aprender a vivir y a habitar en este nuevo teatro en el que la estética y las intenciones artísticas son un valor íntimo y añadido al negocio, al mercado, a la política, confundidos espectadores y espectáculos: habitar en lo real o en la apariencia, en la historia o en lo falso es igualmente pertinente en nuestros días, desde las grandes superficies comerciales a Las Vegas, de las construcciones de alta tecnología a Disney World, del Museo Guggenheim a todos los que después han venido, pendientes del «efecto Bilbao».
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Tags: arquitectura, Bilbao, efecto guggenheim, Frank Gehry, Museo Guggenheim
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