Museo del Mar, Saadiyat. Tadao Ando

Como si el viento hubiera horadado un prisma rectangular; se modela un vacío que enmarca el encuentro entre el mar y la tierra, para después fundirse en un juego de reflejos. El espacio interior, diseñado como un barco, se recorre con rampas y plataformas suspendidas. Bajo rasante se sitúa un enorme acuario sobre el que flota un velero.
El Museo Marítimo de Ando está inspirado en el entorno natural de Abu Dhabi y sus tradiciones marítimas. La superficie reflectante de la fachada es la unión perfecta entre mar y tierra. Con la idea de enfatizar la simpleza de la forma del edificio, el paisaje adyacente está organizado en una cuadrícula. Árboles alineados y pequeñinas zonas ajardinadas crean una especie de oasis que permite a los visitantes integrarse gradualmente antes de entrar en la convulsionada ciudad.
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Tags: Abu Dhabi, Museo del Mar, Museos, Saadiyat, Tadao Ando
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Vitra Desing Museum en Weil am Rhein

La semana santa pasada estuve en Basilea, y descubrí que a pocos kilómetros de Basilea se encuentra un pueblo en Alemania, llamado Weil am Rhein. A pesar, de que estoy segura que en la zona de Basel hay magníficas muestras de arquitectura contemporánea, creo que Weil am Rhein es la oportunidad más curiosa que he tenido de ver interactuar varios edificios de arquitectos importantes todos juntos. Frank O. Gehry, Tadao Ando, Zaha Hadid, Nicholas Grimshaw y Alvaro Siza han diseñado varios edificios de Weil am Rhein, donde se ubica la fábrica Vitra.
El Museo Vitra, que también posee una extensa colección de objetos de diseño, ha creado un tour especial para los amantes de la arquitectura. Durante el tour se visitan los diferentes edificios, algunos incluso interiormente. El inicio del tour es el edificio de Frank O. Gehry, terminado en 1989 y el primer edificio del arquitecto en Europa. Para Gehry este edificio fue una gran oportunidad pues con él dio a conocer su arquitectura escultural decontructivista. Además Vitra fue uno de los primeros clientes en dar total libertad a Gehry para explorar su arquitectura.
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Tags: Alvaro Siza, Buckminster Fuller, Frank Gehry, Jean Prouvé, Museos, Nicholas Grimshaw, Tadao Ando, Vitra Desing Museum, Weil am Rhein, Zaha Hadid
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Papiroflexia en el horizonte de Tokio
El nuevo centro cultural de la capital japonesa se llama Tokyo Midtown. Lo pueblan el 21_21, un taller promovido por el diseñador Issei Miyake; el Midtown Tower, el más alto de la ciudad, y galerías de arte.
Dice un proverbio del filósofo chino Lao Tse que un nudo bien hecho no necesita cuerda. En el Japón nuevo -y en el viejo-, los edificios más incorpóreos, los que tienen un efecto más de superficie, son los que mejor distinguen su arquitectura, imposibles de confundir entre la amalgama heterogénea de construcciones con estilos, dimensiones y funciones de lo más dispar. Las construcciones niponas más modernas, las líneas más ágiles y envidriadas de la arquitectura futurista, se alzan al lado de monótonos bloques de apartamentos y de destartaladas casas de madera que parecen mantenerse en pie gracias a una tupida red de cables eléctricos. En pocos países encontramos edificios tan fragmentados y superpuestos. Japón es una estructura flexible donde el software -el tráfico y las muchedumbres, los canales de información y el sistema de señales- se impone sobre el hardware del diseño. Un paisaje que el arquitecto japonés Kazuo Shinohara describió como una “belleza basada en una anarquía progresista”.
En el mecanismo delicado de la ciudad de las ciudades, el viajero encuentra caminos excéntricos, callejuelas filamentosas o arterias que se encajan como pueden en la compacta musculatura de un cuerpo urbano que funciona con la fría precisión de un ordenador. Pero Tokio no es sólo una ciudad inmensa y frenética, también es una ciudad eficiente y colorista, donde apenas se oye el sonido de un claxon. Lo contrario de la Ciudad Eterna, siempre rota por el sonido del tráfico.
Muchos topónimos japoneses conservan el regusto del antiguo Japón rural. Las estaciones de metro Morishita, Mita y Takebashi significan, respectivamente, bajo el bosque, tres campos de arroz y puente de bambú; el tranquilo barrio de Uguisudani, el valle de los ruiseñores, y el tecnológico barrio de Akihabara, llanura de las hojas del otoño. El vecindario de Roppongi lleva el nombre de seis árboles; aunque parece extraño, esta megalópolis -que ha sufrido terremotos, incendios y bombas- está plagada de arboledas. La vieja Edo renace y se fortalece después de cada incendio. Los 35 millones de tokiotas, de hecho, son conocidos por conservar la calma en estado de alerta.
Por el distrito de Roppongi, meca de los clubes más famosos de Oriente y santuario del hedonismo japonés, transitan a diario con sus maletines cientos de gaijin (empleados de la banca, de multinacionales y de embajadas), entre modernos edificios y silenciosos templos budistas. De la frondosidad del hormigón y del cristal que domina el barrio surge un edificio con forma de pliegue. Se trata del 21_21 Design Sight, promovido por la fundación del diseñador de moda Issei Miyake y diseñado por el arquitecto nacido en Osaka Tadao Ando. No es ni un museo ni una galería. Es una especie de taller o de centro de investigación donde arquitectos, diseñadores, ingenieros, artistas y estudiantes gozan de la libertad suficiente para emprender su propia revolución estética; algo inusual en un país que corre el riesgo de ser engullido por el diseño global. Japón quiere desmarcarse del estereotipo de “perfecto imitador de la cultura y el diseño occidental”. Interioristas como Shigeru Uchida, firmas de moda como Comme des Garçons, de coches como Naoki Sakai o el arquitecto y diseñador industrial Masanori Uneda (conocido por sus muebles en forma de flor) son nombres japoneses que han influido en artistas occidentales.
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Tags: 21-21 Design Sight, Issei Miyake, Japón, Midtown Tower, Shigeru Uchida, Tadao Ando
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