Le Corbusier, Como en Casa
Cuenta esta exposición una triple historia que se abre en abanico de posibilidades para aproximarse a la obra de Le Corbusier (1887-1965). Así, en primer lugar, del arquitecto se habla como en fuga de su disciplina o, también, como si su condición de arquitecto amparase como una sombra extraña su actividad paralela de pintor, escultor, grabador, poeta y ensayista. En segundo lugar, la muestra reúne una preciosa y expresiva selección de sus obras artísticas y de sus muebles, que recorren buena parte de su legendaria y mítica biografía, desde el purismo, de 1918, a sus últimas propuestas que tienen en torno a El poema del ángulo recto, publicado en 1955 por Tériade, y grabado e impreso por Fernand Mourlot, un eje central y de referencia. Por último, la tercera historia es la que protagoniza la diseñadora, coleccionista, galerista, mecenas y amiga de Le Corbusier, Heidi Weber, entregada, desde que en 1957 conociese al arquitecto, a coleccionar, difundir y estudiar su obra de artista. Y es precisamente una extraordinaria selección de ese conjunto la que ahora se expone gracias a su generosidad.
Guardados con mimo. No es la primera vez que Heidi Weber y su museo de Zúrich se muestran generosos con España. La diseñadora y coleccionista no sólo aportó obras fundamentales a la exposición conmemorativa del nacimiento del arquitecto celebrada en el Museo Reina Sofía en 1987, sino que, como consecuencia de esa relación, al año siguiente, donó al pueblo español una obra tan emblemática -en estrecha relación con el contexto del Guernica, de Picasso, su maestro secreto en la pintura- como es La caída de Barcelona (1939), además de diez estudios preliminares. Colaboradora estrecha del Le Corbusier artista y diseñador de muebles, además de su coleccionista rendida, le encargó en 1960 un pabellón para la exposición de sus obras, las coleccionadas y guardadas con mimo casi religioso por Heidi Weber. Es decir, le encargó una casa que, a la vez que de su arte, lo fuera del arte, por eso su primera denominación fue la de Maison del Homme.
Sin embargo, ni es una casa de artista, ni es una casa que, además, contiene una colección -aunque pensó que cumpliera esa función, al menos en los primeros bocetos-, ni es sólo una casa del arte de Le Corbusier, aunque lo parezca. Es una casa de las artes cuyo protagonista principal es, sin duda, Le Corbusier, pero que sin Heidi Weber no habría sido posible. Ella misma la considera no sólo casa de las artes, sino «una obra de arte total», al reunirlas todas. Pero también es su casa, su autorretrato y no sólo el de Le Corbusier.
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Tags: Exposición, Le Corbusier, Pabellon del Hombre, Reina Sofia
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