Vivir junto al agua (III). A orillas del Atlántico.
Casas pensadas para contemplar y disfrutar del agua en diferentes paisajes y situaciones; desde la inmensidad del océano, a un tranquilo archipiélago o la orilla de un río.
La casa se ha construido con hormigón y madera de lapacho. En el cubo más próximo al mar, una escalera asciende a la terraza de la cubierta y otra desciende bajo la casa, que, al estar elevada sobre patas, genera un gran porche y espacios de sombra. Una pasarela cubierta une los dos cuerpos. La cara que da al jardín tiene grandes correderas de vidrio. En el lado opuesto, una estructura de madera sirve de estantería donde dejar hallazgos. El propietario colecciona todo tipo de objetos encontrados, cuyo valor puede ser a veces sentimental o meramente estético.
Sólo una franja de arena y un puñado de grandes rocas separan esta casa de las aguas del Atlántico. El arquitecto Mathias Klotz ha proyectado esta vivienda, situada en una caleta de pescadores a 80 km al norte de Punta del Este (Uruguay), para que sus habitantes disfruten permanentemente del magnífico entorno natural. Y lo ha logrado con una ubicación elevada, unas fachadas profusamente acristaladas y zonas de porche o terrazas a distintos niveles.
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Tags: arquitectura, Mathias Klotz, Punta del Este, Uruguay
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La arquitectura de Mathias Klotz trasciende cuestiones acerca del lenguaje y el reconocimiento de adscripciones o herencias estilísticas sobre las que a menudo se le interpela. Nacido en 1965 en Viña del Mar (Chile), el inicio de su andadura profesional coincide con el fin de diecisiete años de dictadura pinochetista y la eclosión democrática en un país que, como excepción en la zona, gozaba de una economía estable, lo que permitió a jóvenes arquitectos recibir sus primeros encargos en los que cristalizase el nuevo espíritu social.
Finalizados sus estudios, Klotz comenzó a construir casas para clientes que solicitaban segundas residencias cuya particularidad consistía en estar destinadas a un único residente, factor que le permitió experimentar con la creación de grandes espacios únicos y trabajar con materiales y técnicas procedentes del lugar donde las obras se asentaban. Arquitectura que nutría y reinterpretaba el paisaje, estas primeras obras - la Casa Klotz, la Casa Ugarte y la Casa Chiloé, construidas entre 1991 y 1994-suscitaron un interés que sumergió a su autor casi imperceptiblemente en la dinámica profesional del arquitecto de corta edad y le valió un justo reconocimiento de la crítica internacional.
Ampliación de fronteras. Gradualmente, la oficina de Klotz, establecida en 1991, ha comenzado a realizar encargos que abarcan desde viviendas unifamiliares, locales comerciales y edificios públicos al diseño industrial y la escenografía, lo que ha diversificado la localización geográfica de su labor, con obras construidas y en proceso en Chile, Argentina, Uruguay, México, España, Italia, Líbano y China. Junto a proyectos como la Casa Ponce (Buenos Aires), la Casa Reutter (Cachaga, Chile), el Colegio Altamira (Santiago, Chile), destacan, entre sus últimos trabajos finalizados, el edificio de la Facultad de Medicina y la rehabilitación de un edificio para la Universidad Diego Portales y la construcción de un pabellón militar, ambos en Santiago, diseños afrontados desde la prioridad a los intereses de cliente y usuarios, consciente de que es esa satisfacción en el uso la que garantizará la «vida plena» y la «subsistencia» de la obra.
José Antonio Coderch cita el deseo de realizar una arquitectura viva y de adquirir un profundo conocimiento como vocaciones del arquitecto en No son genios lo que necesitamos ahora, un escrito de 1960 que Klotz señala como referencia personal. Coderch defiende la exigencia de afrontar la creación arquitectónica desde una responsabilidad ética, en un sentido que implica brindar construcciones surgidas de una actitud intelectual fundamentada en la dignidad espiritual de lo humano y en la subordinación del ego a la búsqueda de la excelencia.
Tags: arquitectura, Chile, Mathias Klotz, movimiento moderno iberoamericano
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