Aprender de Dubai

«Dubai se escapa a la comprensión», afirma Amer A. Moustafa, uno de los arquitectos que emiten su opinión dentro de Al Manakh, el número monográfico de la revista Volume (editado con motivo del International Forum Dubai), dedicado a analizar el fenómeno urbanístico y arquitectónico que está teniendo lugar en esta zona del Golfo Pérsico. En él -como editor junto a Ole Bouman y Mitra Khobrou- Rem Koolhaas firma un escrito donde razona los motivos por los que resulta indispensable prestar atención fascinada a este fenómeno, planteando que lanzar cualquier alegato contrario a éste y su significación supone simplemente una resistencia a reconocer el fracaso de la propia ideología. «Vivimos en una era de finalizaciones, no de nuevos inicios. Al mundo se le están agotando los lugares donde podría comenzarse todo de nuevo», sentencia Koolhaas, antes de -figuradamente hablando- señalar con el dedo hacia esta ciudad en el desierto y anunciar dónde se halla uno de esos últimos reductos disponibles donde volver a plantear un comienzo: «La amplia mayoría de desarrollos que los críticos deploran se originaron y se han convertido en norma en sus propios países. El Golfo Pérsico no está reconfigurándose a sí mismo: está reconfigurando el mundo. Los emprendedores del Golfo están alcanzando lugares que la modernidad no había alcanzado antes». Y están así dando forma al futuro de la arquitectura, dotando de una alternativa tangible al «inagotable reciclaje de panaceas nostálgicas» que proponen alternativas «bien intencionadas, pero moribundas».
Un fracaso anunciado. Paradójicamente, consciente o inconscientemente, con estas sentencias, Koolhaas está desvelando el fracaso y su ineptitud para comprender el mundo actual. La idea de este volumen, incluyendo su formato y planteamiento gráfico, es evocadora del Content editado en 2004. Al Manakh reproduce un formato conceptual manido y agotado por el mismo Koolhaas y sus discípulos, donde se pone de manifiesto su actitud cínica y su gusto por el «todo vale», que se plantea antes como un producto más pensado para saciar su vanidad y afán de autoridad indiscutida y su protagonismo que para constituir una reflexión sólida sobre modelos urbanos de dudosa consistencia. Pero es, no obstante, un documento importante porque, a través de él, se percibe subliminalmente la crisis de ideas ante un mundo que está cambiando aceleradamente y la ineptitud de autores de enfrentarse a él, por lo que recurren a echar mano de planteamientos ya estandarizados: el ensalzamiento de la arquitectura basura como panacea, el elogio del capitalismo como la solución a la construcción de nuevas ciudades?
Toda esta radicalidad, que en algún momento pudo haber tenido un sentido para romper con conceptos conservadores surgidos durante la modernidad, hoy se evidencia carente de todo sentido. La idea de un libro como caja contenedora de una acumulación de textos e imágenes de cuestionable posición crítica y reflexión complaciente, enmascarada como erudita trasgresión, se convierte, en tiempos hiperinformacionales, en material anticuado, mero pensamiento estético.
Fragmentos urbanos. Los emprendimientos que están transformando Dubai son nuevos fragmentos urbanos de propiedad privada: centros comerciales, comunidades residenciales, centros recreativos, parques temáticos y sedes de corporaciones multinacionales. Entornos físicamente separados del continuum urbano: fortificados, rodeados de cámaras y vigilados por servicios de seguridad. Constituyen lo que puede denominarse como «ciudades privadas», que, en su versión más exponencial, se manifiestan en nuevo suelo de creación artificial: la culminación de una tendencia urbanística que tiende a la supresión del espacio público. Dubai, y las capitales del Golfo Pérsico, por extensión, se constituyen como una artificialidad, una hiperrealidad concebida y puesta a la venta para las fortunas de la era global donde la alta densidad de espacio privatizado obstaculiza cualquier evolución como civitas pero capaz de crear felicísimos habitantes consumidores.
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Tags: Amer A. Moustafa, Dubai, International Forum Dubai, Mark Kirchner, Rem Koolhaas, Samia Rab
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