Entrevista: La Arquitectura según Alejandro Zaera

Tiene proyectos en marcha en Oriente y Occidente. Acaba de proyectar cuatro rascacielos en Dubai y de culminar un edificio de viviendas sociales en el barrio de Carabanchel, en Madrid, y el Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja, en Logroño. Además, el arquitecto madrileño ha decidido retirarse del proyecto para los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, ciudad en la que vive.
Alejandro Zaera Polo (Madrid, 1963) vive en Londres. Pero trabaja en el mundo. Tras estudiar en Harvard y colaborar en Rotterdam con Rem Koolhaas, el último gran gurú de la arquitectura mundial, abrió estudio en la capital británica y lo llamó Foreign Office Architecture (FOA). Todo un alegato para quien declaraba querer vivir en permanente alerta, como un extranjero. Luego ganó el concurso para la terminal del puerto de Yokohama y se hizo famoso. Hoy tiene 45 empleados, ha abierto oficinas en Madrid y Barcelona. En estos meses ha concluido, por ejemplo, el Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja y el diseño de cuatro rascacielos residenciales para Dubai. Y, al lado de otros pocos arquitectos españoles -Calatrava, Bofill, Moneo-, Zaera ya levanta edificios por todo el planeta. Aunque hace sólo una década que saltó a la fama. Entonces, cuando logró desbancar a estrellas internacionales para construir en Japón era un osado treintañero, de aspecto más profesional que irreverente. Luego tardó casi una década en concluir ese proyecto, en el que el suelo y el techo se confundían. En esos años continuó escribiendo en revistas y dando clases en la Architectural Association de Londres. Tuvo que recurrir a trabajos de interiorismo. Pero salió adelante. Hoy su nombre se baraja en los concursos más famosos del mundo. Así, fue finalista en el convocado para reconstruir la zona cero de Manhattan. Es evidente que Zaera se mueve en las alturas sin vértigo. Asegura que vivimos una epidemia mundial e imparable de edificios en altura: “La causa, además de la falta de suelo, es que las ciudades más densas consumen menos combustible”, apunta. “Además, la vida en la altura tiene una escala más humana que las grandes extensiones del urbanismo suburbano norteamericano”. Y defiende, con argumentos antiguos, este tipo de construcción: “Pensemos en las catedrales. Históricamente, la altura daba visibilidad, la visibilidad conciencia de su importancia y eso cuidaba los edificios”, dice. Al tiempo que explica cómo levanta torres en Corea con un doble sistema de planos: unos, para la normativa, con las plantas organizadas como oficinas. Otros, para los clientes, con las mismas plantas organizadas como viviendas.
La vida de este arquitecto español de escala planetaria “no es de estrella del rock & roll. No hay fiestas. Hay disciplina y trabajo”, afirma. Él, que empezó reivindicando la condición de extranjero, hoy es un extranjero profesional. ¿Influye ese desplazamiento continuo su manera de entender la arquitectura? “No somos ni extranjeros ni locales en casi ninguna parte. Y al mismo tiempo, todos los sitios empiezan a ser cada vez más globales. Vas a Seúl y te das cuenta de todo lo que no es coreano, que es mucho. Cuando trabajas en una geografía amplia tratas de entender lo que está pasando en un sitio y para ello comparas y asocias con los sistemas que conoces. Al final te das cuenta de que entre Dubai y Corea es más lo común que lo distinto”. Y matiza que habla de los sitios a los que va: lugares globalizados. “No voy a África”.
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Tags: Alejandro Zaera, arquitectura, Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja, entrevista, Farshid Moussavi
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