Arquitectos españoles en el desierto
Varios estudios realizan proyectos colosales en Libia y el golfo Pérsico. El estudio coruñés A-cero construirá siete torres en Madinat-al-Arab Susperregui: “En Libia, la modernización está por hacer” Lamela: “Dubai es el país de la imagen, una arquitectura de fachada”

Entre las arenas de los desiertos cercanos a Dubai y Libia crece un nuevo mundo, un mundo arquitectónico de otra era, aunque real. Un planeta en el que, al margen de la popularidad de las firmas-estrella, cuentan, también, las propuestas. Y es esa atención al proyecto, por encima de su autor, lo que ha abierto la puerta a varios estudios españoles. En opinión del cordobés Rafael de la Hoz, autor del Distrito C de Telefónica en Madrid y de un proyecto de nueve torres residenciales de 20 plantas cada una al sur de Dubai, ha sido Internet lo que ha hecho posible que ellos trabajen en el desierto. “La información que circula por Internet está transformando el mundo. Gracias a ella, nos invitaron a participar en concursos en Dubai. Y aunque no ganamos los primeros, conocimos a gente. Pusimos un primer pie”.
Ese pie ha dado sus frutos. Pero no ha sido fácil. Asociado con el Estudio Lamela, coautor con Richard Rogers de la T-4 de Barajas, “para no arruinarnos en la aventura del desierto”, De la Hoz diseñó un rascacielos y la sede del Banco Islámico en Abu-Dabi. Pero aquello no cuajó. Explica que Dubai pertenece sólo a unas familias. “Ellos encargan diseños. Y luego con las imágenes y los nombres salen al mundo a buscar inversores. Eso hace que haya mucha gente con proyectos en Dubai. Los habrá visto: se los están ofreciendo a Zaha Hadid o a Alejandro Zaera, pero de todo eso se construye muy poco”.
De la Hoz y Lamela admiten que construir allí es un reto. Pero el cordobés no se engaña: “Es una arquitectura de fachada. Dubai es el país de la imagen, y así no es fácil hacer arquitectura”.
Es cierto que Alejandro Zaera diseñó un conjunto de torres en Dubai. También que todavía no ha cuajado ningún proyecto. Así, lo que justifica la implicación en Dubai de los arquitectos más famosos del mundo es tan sencillo como antiguo: el dinero. Dubai es hoy territorio globalizado. Sus hoteles de siete estrellas han desbancado la idea del confort occidental. Por eso aunque Zaera opine que “entre Dubai y Corea es más lo común que lo distinto”, a Dubai ya no le interesa ser igual. Necesita ser mejor.
“Los concursos están muy bien organizados. Son generosos con los honorarios y estrictos con los jurados. Eso sí, son terriblemente exigentes con los plazos”, explica Ramón Vilalta de RCR, uno de los despachos españoles (de Olot, Girona) que más atención internacional suscita. Esa peculiaridad ha hecho que estos proyectistas defendiesen la necesidad de conocer el lugar y de tener las obras cerca. Hasta ahora. Rechazaron invitaciones a construir en China, pero la aventura del desierto les ha convencido. Lo viven, sin duda alguna, como el mayor reto de su carrera. En el concurso para levantar un Centro de la Creatividad, “para empresas y gente con talento”, desbancaron a la japonesa Kazuyo Sejima y a los suizos Herzog & De Meuron. Idearon un conjunto de cinco edificios emblemáticos “que hablan con el paisaje”.
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Entrevista: La Arquitectura según Alejandro Zaera

Tiene proyectos en marcha en Oriente y Occidente. Acaba de proyectar cuatro rascacielos en Dubai y de culminar un edificio de viviendas sociales en el barrio de Carabanchel, en Madrid, y el Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja, en Logroño. Además, el arquitecto madrileño ha decidido retirarse del proyecto para los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres, ciudad en la que vive.
Alejandro Zaera Polo (Madrid, 1963) vive en Londres. Pero trabaja en el mundo. Tras estudiar en Harvard y colaborar en Rotterdam con Rem Koolhaas, el último gran gurú de la arquitectura mundial, abrió estudio en la capital británica y lo llamó Foreign Office Architecture (FOA). Todo un alegato para quien declaraba querer vivir en permanente alerta, como un extranjero. Luego ganó el concurso para la terminal del puerto de Yokohama y se hizo famoso. Hoy tiene 45 empleados, ha abierto oficinas en Madrid y Barcelona. En estos meses ha concluido, por ejemplo, el Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja y el diseño de cuatro rascacielos residenciales para Dubai. Y, al lado de otros pocos arquitectos españoles -Calatrava, Bofill, Moneo-, Zaera ya levanta edificios por todo el planeta. Aunque hace sólo una década que saltó a la fama. Entonces, cuando logró desbancar a estrellas internacionales para construir en Japón era un osado treintañero, de aspecto más profesional que irreverente. Luego tardó casi una década en concluir ese proyecto, en el que el suelo y el techo se confundían. En esos años continuó escribiendo en revistas y dando clases en la Architectural Association de Londres. Tuvo que recurrir a trabajos de interiorismo. Pero salió adelante. Hoy su nombre se baraja en los concursos más famosos del mundo. Así, fue finalista en el convocado para reconstruir la zona cero de Manhattan. Es evidente que Zaera se mueve en las alturas sin vértigo. Asegura que vivimos una epidemia mundial e imparable de edificios en altura: “La causa, además de la falta de suelo, es que las ciudades más densas consumen menos combustible”, apunta. “Además, la vida en la altura tiene una escala más humana que las grandes extensiones del urbanismo suburbano norteamericano”. Y defiende, con argumentos antiguos, este tipo de construcción: “Pensemos en las catedrales. Históricamente, la altura daba visibilidad, la visibilidad conciencia de su importancia y eso cuidaba los edificios”, dice. Al tiempo que explica cómo levanta torres en Corea con un doble sistema de planos: unos, para la normativa, con las plantas organizadas como oficinas. Otros, para los clientes, con las mismas plantas organizadas como viviendas.
La vida de este arquitecto español de escala planetaria “no es de estrella del rock & roll. No hay fiestas. Hay disciplina y trabajo”, afirma. Él, que empezó reivindicando la condición de extranjero, hoy es un extranjero profesional. ¿Influye ese desplazamiento continuo su manera de entender la arquitectura? “No somos ni extranjeros ni locales en casi ninguna parte. Y al mismo tiempo, todos los sitios empiezan a ser cada vez más globales. Vas a Seúl y te das cuenta de todo lo que no es coreano, que es mucho. Cuando trabajas en una geografía amplia tratas de entender lo que está pasando en un sitio y para ello comparas y asocias con los sistemas que conoces. Al final te das cuenta de que entre Dubai y Corea es más lo común que lo distinto”. Y matiza que habla de los sitios a los que va: lugares globalizados. “No voy a África”.
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Tags: Alejandro Zaera, arquitectura, Centro Tecnológico del Gobierno de La Rioja, entrevista, Farshid Moussavi
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