El verbo de Fernando Higueras
Fernando Higueras llega tarde al estudio donde se va a grabar el programa, acompañado por un joven familiar. Personaje histriónico. Barba y pelo blancos. Cara de viejo marino malhumorado. Llega rezongón, rumiando la palabra «camellos». Al instante, su ánimo recupera el entusiasmo para advertir a los entrevistadores: «Mi conversación va saltando de una rama a otra. ¡Vaya pájaro estoy hecho!». Los cuatro se sientan alrededor de la mesa. El joven, a su lado, para darle con el pie cuando se pierda en su monólogo desestructurado, o cuando sus críticas se dirijan a algún intocable, al igual que el joven que camina al lado del viejo ciego por los polvorientos caminos de tierra, cuidando que no se pierda por los bosques colindantes…
Reafirmando su comentario, corta sus frases bruscamente para hablar de otro tema aparentemente inconexo, lo que despista a los escuchantes que no le conocen. Justifica estas digresiones con un supuesto principio de Alzheimer, al que llama «Alféizar».
Leer el resto de esta página »
Tags: arquitectura, Fernando Higueras, opinion
Te puede Interesar:
Jorge Pardo: «que algo parezca una casa no significa que lo sea»
El apartamento elegido está situado en los aledaños de la Plaza de España, en la novena planta (escalera C), del número 67 de la céntrica Gran Vía madrileña. Lo cierto es que podría pasar inadvertido, teniendo en cuenta que es una isla en un bloque edificado en altura donde confluyen las oficinas de varias agencias de viaje, un gran centro médico, las sedes de algunas asociaciones culturales, cierta franquicia de productos de higiene y hasta un hostal. Superado el portal, un pasillo pintado en verdes y naranjas nos avanza los colores que nos sorprenderán en sus reducidas estancias. En el interior del ascensor que nos conduce hasta la puerta del piso, una cita de Jorge Pardo (La Habana, 1963), su responsable: «Vivimos en un mundo en el que cada vez tiene menos sentido entrar en las salas blancas para contemplar arte. En realidad, este espacio social no se esfuerza mucho en hablar sobre lo complejo». Algún vecino se ha encargado de completarla…
«Escultura habitable». Como en intervenciones anteriores -recordamos aquella en la que acondicionó el acceso de entrada y la librería de la DIA Foundation en Nueva York (2003) o su falso muelle de atraque para Münster (1997), con el que este apartamento, de alguna forma, se relaciona-, el artista nortemaericano de origen cubano, invitado de la 26ª bienal de Sao Paulo (2004) y cuyos últimos veinte años de trayectoria repasa en la actualidad el MOCA de Miami, es el encargado de transformar un espacio anodino de menos de 25 metros cuadros en una de sus «esculturas habitables», si es que se nos permite esta definición, con un resultado final a caballo entre el arte, la arquitectura y el diseño: «Yo no me veo como un artista que traspasa fronteras -admite Pardo-. Soy un escultor que instrumentaliza diferentes prácticas y tradiciones artísticas cuando desarrolla su labor. No tengo ningún interés en convertirme en un arquitecto o un diseñador. Lo que realmente me interesa es trabajar desde una tradición que se cuestiona su propia percepción. Sólo por el hecho de que algo parezca una casa, no significa que a lo que se enfrenta el espectador lo sea», agrega el artista.
Experimentar el espacio. Gran Vía, 67, el proyecto de Jorge Pardo para la galería Elba Benítez -fuera de sus instalaciones en su habitual emplazamiento en el barrio de Chueca-, fruto de su colaboración con el coleccionista y mecenas mexicano José Noé Suro, no es efectivamente un apartamento diseñado y decorado por un artista, sino una instalación para experimentar el espacio en lo que parece una casa habitable: «En algunos aspectos, no hay en absoluto ninguna diferencia entre una casa construida por mí o la que pueda construir un arquitecto -señala-. Lo que diferencia a ambas es lo que la casa en sí significa para cada uno de nosotros. Los arquitectos no hacen arte. La casa que planteé para el matrimonio Reyes en Puerto Rico, por ejemplo, parte de un discurso radicalmente opuesto al que puedan desarrollar muchas viviendas construidas por cualquier arquitecto. En general, el arquitecto está siempre al servicio del cliente. En mi caso, yo soy mi mismo cliente».
En la pieza para Madrid, el espectador experimentará la sensación de moverse por el interior de una construcción escultórica, grande porque le supera en tamaño, pequeña porque parece una vivienda de una única estancia. Pardo ha colocado una estructura de madera y contrachapado a lo largo de las paredes del habitáculo. Sus sinuosas formas son como un cascarón macizo y laminado en el que sobresalen las formas de lo que parece una cama, una mesa de estudio y hasta una encimera de color naranja con un fregadero.
Puertas y ventanas. Su «hermetismo» lo rompen la puerta de acceso a la calle -que cobra un grosor considerable; no hay más que ver la llave que la abre-, la del baño -decorado con pequeñas teselas cerámicas ovaladas en tonos verdes y azules de diferente tamaño que invadirán paredes y suelos cuando esté terminado-, y la de la terraza -donde unas impresionantes vistas de la ciudad nos devuelven al trampantojo de estar «pisando» algo que parece una vivienda-, en consonancia con una ventana justo enfrente de la misma y un armario extraíble para la ropa del hipotético morador.
Leer el resto de esta página »
Tags: arquitectura, arte, opinion
Te puede Interesar:
Iconos de vanguardia
![]()
Cada año el boom de la construcción china absorbe la mitad de la producción mundial de hormigón. Estar hoy en Pekín es ver cambiar el mundo. Hace dos décadas, por sus calles sólo pasaban camiones cargados con verduras. Hoy es el proyecto urbano que define el siglo XXI. La arquitectura occidental, que antes se levantaba sólo en ciudades como Shanghai o Hong Kong porque representaba la impotencia china ante la globalización, está dibujando la capital. Y los Juegos Olímpicos de 2008 serán el momento en que el mundo sé de cuenta. Entre la Ciudad Prohibida y la plaza de Tiananmen, cientos de siheyuan, las casas tradicionales, se derribaron para levantar otro Pekín. Allí ha crecido el mayor teatro del mundo, no lejos del estadio más espectacular. También el aeropuerto de Norman Foster será el mayor del planeta. Un baile de récords al que se suma una de las claves de este fenómeno: la velocidad de los cambios. Esto es, de las decisiones, los permisos y la construcción.
Leer el resto de esta página »
Tags: arquitectura, opinion, urbanismo
Te puede Interesar:
La Meca de la Arquitectura
La Meca es un lugar sagrado para todos aquellos que profesan la fé islámica, y para los arquitectos de hoy en día, que se pelean por ver quien construye el “ovni” más impresionante de todos sobre las costas del Golfo Pérsico. Desde luego las autoridades de Dubai, Qatar y Abu Dhabi tienen gran parte de culpa en este ascenso de popularidad; pues cada uno de ellos quiere hacer de su rica –aunque poco fértil- tierra el lugar soñado por turistas e inversores. Y es que en un lugar donde la variedad natural no abunda, parece que la variedad material es muy necesaria.
Desde luego las grandes obras en Oriente Próximo no podían salvarse de la controversia, que rodea todo cuanto se hacen en el mundo actual. Polémicas declaraciones sobre injustos contratos laborales a inmigrantes; que además son sometidos a una vida cercana a la esclavitud; hacen pensar a donde va este mundo y si realmente tras 4.000 años de historia humana, seguimos construyendo como en el antiguo Egipto.
Pese a todo esto, nos parece imprescindible permanecer al día de la actualidad arquitectónica en: Dubai, Qatar y Abu Dhabi; por lo que hemos decidido hacer un monográfico sobre tan polémicas, arriesgadas y carísimas obras.
Tags: Arquitectura en Dubai, Qatar y Abu Dhabi
Te puede Interesar:
Cuadrícula perfecta
Mariano Bayón no suele estar de actualidad pero siempre está presente, permanece. Motivo suficiente para hacer un repaso por la historia de lo latente, por la historia de un posicionamiento. Para Bayón (Madrid 1942), la palabra posicionamiento se refiere a algo en cierto sentido opuesto a las posturas y, desde luego, anterior a ellas. En 1989, escribió que en arquitectura es muy clara la idea de posicionamiento, indica un entendimiento previo determinado de las cuestiones básicas de la edificatoria; pone en cuarentena la idea del estilo o ismo; lucha por desmarcarse del mundo superficial de las maneras particulares, y prefiere ahondar en cuestiones más profundas o unitarias como pueden ser la necesidad, la conexión entre todas las energías o gastos, el orden de los esfuerzos y su relación con la belleza, la poética de los mínimos, o las intuiciones de profundización sobre lo esencial y su relación con lo trascendente. En definitiva algo que surge de la estricta necesidad interior, como diría Kandinsky. Con su permiso, y como si de una sesión de psicoanálisis se pudiera tratar, profundizamos en la memoria de este arquitecto que se basa en la intuición sólo como resultado del conocimiento inmediato, haciéndolo propio.
Elegir lo mejor. Viajando a través de la historia del pensamiento arquitectónico se pueden llegar a conocer todos los tipos de arquitecto probables hasta el momento. Se van definiendo por medio de sus inclinaciones formativas, de sus tendencias naturales, de sus filias y empatías, en definitiva, de sus convicciones acerca de las distintas verdades posibles.
El acierto de Mariano Bayón reside en haber sabido elegir lo mejor de entre los mejores y haberlo hecho suyo. La necesidad de la que escribe Bayón en su discurso sobre el posicionamiento es la que se deriva de las palabras de Viollet-le Duc, verdadero padre de la teoría de la arquitectura moderna, cuando afirma que un edificio es bello en la medida en que ha resuelto de un modo óptimo todos y cada uno de los problemas que se plantean, sus necesidades.
Al preocuparse por la conexión entre todas las energías o gastos en un proyecto, nos está hablando de la sexta categoría aportada, 1.800 años antes, por Vitruvio para evaluar la belleza de un edificio, su distribución, que no es más que el apropiado control de los materiales y del emplazamiento en relación con el coste y el buen criterio. También se puede relacionar con lo que pocos quisieron escuchar de John Ruskin, aparcado por muchos modernos por su mal entendido romanticismo. Ruskin en la primera Lámpara, la del sacrificio, valora el efecto positivo que tiene el dedicar una atención constante al edificio. Esto no significa exceso sino que para él era vital que el gasto se adecuara a la ambición del proyecto. La máxima sencillez puede ser tan eficaz como la grandeza suntuosa, decía.
Simetría vitruviana. Bayón también cita el orden de los esfuerzos y su relación con la belleza, refiriéndose implícitamente a la ordenación y simetría vitruvianas es decir a que todos los espacios sirvan a sus distintos fines o a la adecuada relación de cada uno de los elementos de la composición para formar un todo en un sentido básicamente proporcional. La poética de los mínimos resulta un concepto más evidente y contemporáneo, al menos para algunos. Sin llegar a la austera sencillez proclamada por Adolf Loos durante la primera década de mil novecientos, Mariano Bayón ha intentado siempre aislar los componentes básicos de la arquitectura en un proceso de permanente depuración.
Leer el resto de esta página »
Tags: arquitectura, Mariano Bayón, opinion
Te puede Interesar:
La inventiva reivindicada
Los parámetros con que se ha definido la intervención de Cataluña como cultura invitada y protagonista de la presente edición de la Frankfurter Buchmesse han sido objeto de controversia y debate. El torpe intento de corrección de urgencia para remendar una decisión a través de la que se dio a entender que la cultura catalana es exclusivamente la producida en esa lengua, tratando posteriormente de invitar y destacar la importancia de autores castellano-parlantes dentro del panorama literario catalán, no sirvió más que para poner en evidencia los intentos tendenciosos de una ideología política empeñada en establecer unos artificiosos criterios de identidad nacional. Leer el resto de esta página »
El propio escrito de Imma Monsó en representación de los autores catalanes en Frankfurt es reflejo de las dicotomías, de ese permanente estado de irreconciabilidad forzado entre lenguas, en una región cuyo paisaje antropológico y lingüístico está en este momento transformándose sustancialmente con la llegada de inmigración y en el que el centralismo de Barcelona minimiza la actividad cultural periférica. Entre las actividades paralelas de difusión de la cultura catalana que están teniendo lugar en la ciudad alemana se cuenta la exposición Construcciones Patentes. Nueva Arquitectura hecha en Cataluña, una propuesta cuyo valor es haber sabido huir de las limitaciones que impone cualquier aproximación ideológica nacionalista para generar perspectivas teóricas críticas a través de una reflexión en la que el campo de estudio es lo local. Inaugurada el pasado 14 de septiembre, ha sido financiada por el Instituto Ramón Llull y el Instituto Catalán de Cultura. En ella ha participado el Deutsches Architektur Museum y, desde la editorial ACTAR, ha sido comisariada por Albert Ferré, Jaime Salazar y Ricardo Devesa.
Debate activo. Trabajando con una amplitud de miras global, a través de proyectos editoriales mediante los que han construido una específica concepción del libro de arquitectura, con mayores o menores aciertos, ACTAR (www.actar.es) viene apostando desde sus inicios por desarrollar un intenso papel como activador del debate arquitectónico internacional. Su influencia como actor crítico y su localización en Barcelona hacían de ACTAR un candidato inevitable para hacerse cargo de una presentación de la arquitectura más reciente en Cataluña, que indirectamente expusiera un estado de fuerte vanguardia cultural.
Como en su propio título se da a entender, la exposición elude forzar a partir de la arquitectura disquisiciones sobre la identidad y prefiere centrarse en obras arquitectónicas construidas a lo largo de los últimos cinco años en Cataluña, que hagan patente su potencial como centro de innovación arquitectónica. Pero logran producir algo mucho más interesante. Mediante Construcciones Patentes. Nueva Arquitectura hecha en Cataluña, ACTAR ha reaccionado inteligentemente, brindando un trabajo que no acepta quedarse encasillado en visiones nacionalistas y que transforma lo que podría haber sido un restrictivo ejercicio de complaciente proselitismo ideológico en un análisis crítico de arquitectura basado en casos de estudio locales. Esquivan la esquizofrenia patriótica, los lugares comunes de la idea de lo catalán aplicados a la arquitectura y logran ofrecer un trabajo de estudio con significación universal, cuyo eje es la necesidad de reflexionar acerca de la actitud mental del arquitecto en el statu quo contemporáneo. Comprendiendo la idea de la innovación como un motor fundamental para el progreso y la supervivencia de cualquier industria -que es paradójicamente rechazada cuando se produce en el ámbito arquitectónico-, el trabajo curatorial reivindica la necesidad de que el arquitecto actúe como innovador en su terreno.
Tags: arquitectura, Construcciones Patentes, exposición, opinion
Te puede Interesar:
(De)generación digital
Irrumpe hoy una nueva segunda generación de arquitectos que, amparados por la rabiosa modernidad de sus obras, esconden su incultura arquitectónica tras la vertiginosa velocidad de la digitalización. Se tiende a comprender el tiempo de la sociedad de la información como el de la frivolización de las ideas. La pátina de lo tecnológico y la aceleración de los procesos de comunicación han promovido la equiparación de la generación de pensamiento a la de la producción de información. Así, se vive en una especie de permanente estado de reality show, en el que lo más importante son las estrategias para situarse en primera línea, aunque se carezca de valía que justifique el protagonismo. El fenómeno es pandémico, y, en el campo de la arquitectura, comprobamos cómo se transmiten sin pudor ideas que se aceptan sin discutir, cómo falsos gurús lanzan espectacularmente sus consignas y cómo desorientados ejércitos mediáticos difunden y magnifican esos postulados irreflexivamente. Apuntaba Peter Sloterdijk en su Crítica de la razón cínica (Siruela, 2003) que, para poder entender las estructuras de la conciencia de la modernidad, se hace precisa una teoría del bluff, del show de la seducción y el engaño. Aun careciendo de esa potencial teoría, esos tres términos designan con total precisión la esencia de una actitud prepotente que se arroga a sí misma el atributo de estar construyendo las visiones de la arquitectura de la era de la tecnología digital.
Estrepitoso fracaso. La primera generación de arquitectos que asumió como propias las posibilidades de los procesos de creación digital fracasó estrepitosamente ante la imposibilidad de haber hecho de los modelos diseñados a través de sus ordenadores edificios que sintetizaran coherentemente los argumentos de sus discursos sobre la tecnología digital. Al margen de sus teorías conceptuales, subordinaron sus posibilidades creativas al poder de las máquinas de cálculo, sin asumir como principio que eran ellos quienes deberían controlar el desarrollo de esos diseños. Propuestas como la Terminal Portuaria de Yokohama (FOA) o la Iglesia Presbiteriana de Nueva York (Greg Lynn) probaron que complejos gráficos y una recargada dialéctica sobre diagramas de flujos o procesos culminaban en un mero formalismo. Estas propuestas fueron fagocitadas por la falta de cultura arquitectónica de sus autores y su mayor preocupación por usar las herramientas de difusión que estaban implícitas en la nueva sociedad, sin percibir que dejaban de lado la necesidad de una formación sólida que les permitiera materializar sus propuestas. La transición de esa primera generación ?que en contadas ocasiones pudo evitar el fracaso en sus propuestas? se concreta hoy con la irrupción de una segunda generación integrada por individuos que crecieron más cercanos a la cultura de lo digital y la hiperinformación, que han hecho de sus herramientas fundamentos indispensables para el diseño, y cuyas primeras ideas arrancan de raíz la hipotética esperanza en que un mayor conocimiento de los medios digitales podría orientar sólidamente una evolución de la arquitectura a través de las herramientas digitales.
Leer el resto de esta página »
De la seducción al feísmo. Las imágenes seductoras que se produjeron en la segunda mitad de los años 90 han evolucionado hoy hacia una sobrecarga propositiva tendiente al feísmo: ejemplos como la esperpéntica Vila Nurbs (Cloud 9), esteticismo creado con el pretexto de una aplicación integral de la tecnología; o Kloverkarreen (BIG), paradigma de soluciones facilistas, parecen haber comprado el paradigma gaudiano en el supermercado a precio barato; productos de la arrogancia de arquitectos más preocupados por demostrar que por pensar, que han ignorado las lecciones con las que podría formularse una nueva arquitectura al rehuir el conocimiento de la Historia, persuadidos de que la naturaleza de la cultura digital y la velocidad de los cambios abre la veda para su incultura arquitectónica.
Tags: none
Te puede Interesar:
Venecia tiene “un Calatrava”
Abrumado y emocionado me siento ante la buena nueva que nos anuncia que, por fin, Venecia es ya otra Venecia, más ciudad y más moderna, gracias a un puente de Santiago Calatrava, famoso y verdadero constructor del mundo, ya que casi no hay ciudad, país, continente o sueño que no tenga ya «un calatrava», lo que habla de su celebridad. Sólo los más despistados o recalcitrantes no se han dado cuenta de lo importante del fenómeno. Pero Venecia no ha cometido ese error y se dio cuenta hace casi once años de la importancia de Calatrava y aceptó como un regalo su proyecto para el «cuarto» puente del Gran Canal, muy cerca del Ponte degli Scalzi. No estaba dispuesta a que se le pasase la oportunidad, como le ocurrió en el siglo pasado con otros proyectos de Le Corbusier, Wright o Kahn, aunque pudo tener el consuelo de la construcción de pequeñas joyas como las de Gardella o Scarpa, exquisitas arquitecturas de la ciudad, modernas y venecianas, tan lagunares como el inolvidable «Teatro del mondo» de Aldo Rossi, que, en 1979, navegaba por la laguna, como una arquitectura más de la ciudad, pero moviéndose y usando las aguas turbias de la incertidumbre como cimientos de su obra, sin herirlas, sabiendo que son los muros mismos de su fortaleza y de sus equívocos.
Espectáculo internacional. Los que saben de Venecia y del tiempo angustioso de su presencia, de su final, cuando construyen, lo hacen como si pasearan con delicadeza por sus orillas, como si navegaran en un tiempo y en un lugar que más que perderse, se fuga dejando pistas, como ya había notado Proust.
Hubiera sido estupendo que en lugar de un puente como el de Calatrava, que une, sobre las aguas, la estación de ferrocarril de Santa Lucía y la de autobuses y aparcamiento de vehículos en el Piazzale Roma, hubiesen dispuesto el adecuado y veneciano «Teatro del mondo» de Rossi como peculiar y fascinante vaporetto: a fin de cuentas se trata de un puente peatonal el de Calatrava, es decir, de un puente más que podría estar lo mismo en Venecia que en Las Vegas, en París que en Londres o Shanghai, o sobre cualquier autopista norteamericana. Es más, no es imposible que aquel veneciano y arquitectónico vaporetto de Rossi hubiese podido servir para recorrer el espacio entre las dos orillas en menos tiempo y de forma más natural e histórica, más apropiada a la ciudad que se mueve con las aguas, y cuyos otros centenares de puentes tienen esa rara cualidad de lo íntimo, de la plaza chica o del patio interior de una casa de vecinos.
Ajeno a la ciudad. Podría haber sido como una puerta inequívocamente veneciana de recepción, lo que no ocurre con el puente de Calatrava, disponible para cualquier lugar, puerta de recepción de cualquier sitio, puente sobre da igual qué calle o autopista, pero que en su retórica es como un regalo procedente de algún remoto lugar ajeno a Venecia, lo que siempre es estimable y de agradecer, aunque, al final, el regalo resulte caro, inapropiado e inquietante, como ocurre tantas veces en la vida cotidiana.
Dicen que el puente es funcional, pero no se sabe si es necesario del todo, máxime cuando se trata de una construcción que es indiferente al lugar, como si Calatrava hubiese asumido literalmente lo que, sin embargo, Goethe escribiera con intención poética, que el Gran Canal era la más bella strada de agua del mundo. Así, reducida a una strada más, le ha construido un puente más, aunque legendario y polémico, perfecto en su diseño, pero no sin algún error, ya que se olvidó de los peatones con dificultades para caminar, a los que ha acabado por diseñarles un ascensor de recorrido horizontal paralelo al puente, como en un vaporetto aéreo. Pero hasta esas pequeñas cosas ayudan, sin duda, al mérito, fama y prodigio de la obra
Patatas florecidas. No sé por qué, pero me ha venido a la memoria una observación del propio escultor e ingeniero valenciano realizada a propósito de cómo enfrenta sus diseños y su relación con los que le encargan los mismos y que resulta en este caso especialmente pertinente. De este modo, decía que lo habitual, lo normal, es que el arquitecto pregunte: «¿Usted quiere patatas? Pues aquí tiene patatas». Pero él nunca ha entendido así las cosas y añadía que, en vez de esa respuesta, siempre indica: «Pues no, no le vamos a dar patatas, sino patatas florecidas con flores azules.» Y eso es precisamente lo que le ha dado a Venecia, una patata florecida con flores azules, que son las que hacen que cada proyecto suyo sea legendario y célebre casi de antemano.
Leer el resto de esta página »
Tags: none
Te puede Interesar:
Arquitectura y Gastronomía dos artes muy relacionadas
“Construir con Gusto”
En boca de los arquitectos actuales proliferan las analogías entre el hecho culinario y el hecho arquitectónico, reconociendo que construir y cocinar son dos actividades esencialmente humanas, indispensables para la supervivencia y el bienestar desde el origen; así como emparentando la sensibilidad que requiere el acto de cocinar y degustar un plato bien preparado como la de disfrutar las cualidades materiales y espaciales de un edificio. Híbridos entre arte y artesanía, cocinar y construir son actividades que se basan en lograr la armonía entre proporciones, en dar forma a la combinación de unos elementos, en la apreciación de las cualidades de color, sabor y olor de unos materiales y un buen tratamiento que los potencie para extraer de ella su belleza.
Gradualmente se empieza a consolidar en nuestra cultura un espíritu que tiende a revalorizar el disfrute de lo que se califica comúnmente como placeres sencillos, aludiendo a un deseo por recuperar la pureza en nuestras vivencias sensuales para intensificarlas. Sin duda, una reacción a este tiempo de experimentaciones culinarias y arquitectónicas que, persiguiendo una sofisticación extrema, resultan a menudo en desvirtuaciones que niegan o subvierten la experiencia de los sentidos y del objetivo primordial de proveer bienestar al cuerpo y alma.
Leer el resto de esta página »
Tags: none
Te puede Interesar:
Ciudades sin Arquitectura: Bienal de Venecia 2007
Después de ser acosado por estadísticas y vistas aéreas, uno empieza a echar de menos la compañía de autores célebres o al menos de un cierto sentido de proyecto arquitectónico.

Un sobrecogedor imperativo moral planea sobre la Bienal de Venecia 2007, la exposición de arquitectura más importante del mundo: es necesario hacer algo antes de que la masa urbanizada invada el planeta. Que la arquitectura sea el problema o sea la solución sigue siendo una gran incógnita. El título de la muestra, Ciudades, arquitectura y sociedad, es especialmente impreciso en cuanto a que el contenido de la exposición principal, situada en la sala de la Cordelería del Arsenal de Venecia (larga como un estadio), está dedicada a 16 regiones urbanas de un tamaño y complejidad tal que ya no pueden llamarse “ciudades”. Cualquiera de ellas -Londres, Tokio, Nueva York, México DF, Bombay, Shanghai- está compuesta por la fusión de varias ciudades en torno al núcleo de una ciudad histórica y cada una de ellas comprende una megalópolis en expansión de millones de habitantes en zonas que normalmente ocupan más de 50 kilómetros de diámetro. Además de esta anomalía lingüística, la exposición principal padece una ausencia más significativa, no hay “arquitectura”, es decir, no hay obras que se puedan considerar como proyectos memorables mediante una serie de dibujos, maquetas o fotografías reveladoras. Los edificios y proyectos que se pueden ver en la impresionante serie de películas y fotografías utilizadas en la muestra son sospechosos, siempre circunstanciales en relación con una realidad mayor. En principio, esta falta de arquitectura le sorprende a uno gratamente en una muestra conocida por sus incestuosas relaciones con los arquitectos estrella y por el fomento tendencioso de modas formales. Pero después de 300 metros de ser acosado por estadísticas y vistas aéreas, uno empieza a echar de menos la compañía de autores célebres y de sus obras de marca, o al menos de un cierto sentido de proyecto arquitectónico.
El director de este año, Richard Burdett, profesor de la London School of Economics y asesor arquitectónico del alcalde de Londres, además de adjudicar el León de Oro a la trayectoria profesional a su amigo íntimo Richard Rogers, ha evitado calculadamente cualquier noción de criterio para la arquitectura. Las buenas intenciones, sin embargo, abundan. Adornando las paredes se encuentran palabras como sostenibilidad o justicia social, pero no se las dota de un contenido estético particular, ni tampoco a través de los pocos ejemplos, como el sistema de transporte de Bogotá, se hace uno a la idea de lo que se debe hacer. Un proyecto ejemplar de regeneración urbana, como por ejemplo el de 22@ de Barcelona, se encuentra mezclado con cientos de imágenes de otras cosas que hacen que se pierda por completo.
El crecimiento urbano incontrolado ha venido sonando con frecuencia desde finales del siglo XIX, cuando Ebenezer Howard, en reacción a las densidades inhumanas de Londres, la primera megalópolis sin límites del mundo, propuso la Ciudad Jardín como forma de restaurar el equilibrio entre ciudad y naturaleza. Dos generaciones más tarde, Josep Lluís Sert publicó las nociones modernas de urbanismo descentralizado en su tratado Can Our Cities Survive? Y más de 50 años antes, el más influyente historiador del urbanismo, Lewis Mumford, bramaba constantemente en contra de la dispersión incontrolada y del crecimiento urbano. El pabellón holandés comisariado por Aaron Betsky retoma algunas de las vistas aéreas que muestran cómo los arquitectos holandeses afrontaron históricamente la cuestión de la superpoblación urbana, utilizando dibujos de archivo de proyectos en perspectiva, como el plan de Berlage para Amsterdam Sur de 1910 o el plan en forma de colmena para Bijlmermeer de 1960. El pabellón austriaco, comisariado por Wolf Prix, también se remonta a proyectos históricos de utopías urbanas, incluyendo una recreación de la “City in Space” de Frederick Kiesler y de los collages de portaaviones en campos de trigo de Hans Hollein de 1964. Estas obras del pasado eran de hecho lo más cercano al contenido arquitectónico que se puede encontrar en la bienal. La única otra pieza verdaderamente inspiradora desde el punto de vista formal está dedicada al nuevo sistema subterráneo del metro de Nápoles, una serie de “estaciones del arte” coordinadas por Achille Bonito Oliva y diseñadas por arquitectos y artistas internacionalmente conocidos tan diversos como Dominique Perrault y Anish Kapoor.
Si el problema de la urbanización desenfrenada es ya bastante viejo, ¿cuál es la novedad del análisis de Burdett? En realidad, nada, salvo la consideración de las dimensiones cada vez mayores del fenómeno y de la influencia de las tecnologías de la información, que han dado lugar al concepto de “flujos”. Él asegura que en 2050 el 75% de la población mundial vivirá en entornos urbanos y, dado que la mayor parte de Europa y de los países desarrollados ha superado ya este cupo, no parece tan descabellado. Sin embargo, el crecimiento urbano descontrolado es un problema desagradable en cuanto a las consecuencias ambientales, pero no ha dado lugar a una exposición que aporte soluciones convincentes (es un poco como andar a través de un libro de geografía). Ha habido otras exposiciones recientes como Metacity/Datatown (1999) y Mutaciones (2000) que tuvieron mucho más éxito en crear un método gráfico para apreciar la diferencia cuantitativa entre las megalópolis actuales.
Leer el resto de esta página »
Tags: arquitectura, opinion, urbanismo. Bienal de Venecia 2007
Te puede Interesar: