Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona
La Biblioteca Jaume Fuster, imponente y luminoso edificio diseñado por Josep Llinàs y Joan Vera en la plaza de Lesseps, es una de las más grandes y modernas de la ciudad. Tiene 5.026 metros cuadrados de superficie, que ocupan el área central del fondo general, un auditorio, una sala polivalente, un anfiteatro, una sala de exposiciones, un espacio infantil y otro de música y de cine.
Este edificio fue proclamada ganadora del Premio FAD de arquitectura 2006, el galardón más prestigioso en arquitectura de los que se conceden en España; para ello superó obras como el Teatro Olimpia de Madrid, la Biblioteca y Centro de Arte de Sines (Portugal), el Madrid Arena, la rehabilitación del mercado de Santa Caterina de Barcelona (Enric Miralles), la Torre d’Aigües de Barcelona (Jean Nouvel) y la terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Richard Rogers).
La propuesta nace de dos consideraciones:
a) Entender la importancia, que como telón de fondo del solar de la biblioteca, tiene la fachada, suma de las fachadas posteriores de gran tamaño de los edificios con acceso por la Avenida República Argentina.
b) Recoger el cambio radical que en el uso y el entendimiento de esta parte de la ciudad, tendrá la conexión directa del “corredor verde” (limitado entre la Av. Hospital Militar y c/ Bolívar) con la plaza Lesseps.
En el primer caso, se intenta fundir el propio volumen de la biblioteca con el de los edificios posteriores. Este objetivo se traduce en la planta al definir su límite con una geometría romboidal que completa el volumen iniciado por estas edificaciones. Con esta operación la biblioteca se enfronta a la gran superficie abierta que significa la plaza Lesseps desde la escala y protección que le da el volumen que forman los edificios ya mencionados.
En el segundo caso, se ha entendido la apertura de este corredor verde, al Norte de la Plaza Lesseps, como un eje público que expresa y recoge la topografía singular sobre la que se asienta esta parte de la ciudad (ladera de montaña, verde mezclado con construcción), del que precisamente la plaza se presenta como final o como inicio. Se podría decir que las montañas (Collserola) llegan hasta Lesseps y a partir de aquí la ciudad tiene otra consistencia, más ligada al trazado de las calles que no a la topografía o a la pendiente.
Expresar esta condición de límite montaña-ciudad de la plaza Lesseps, nos ha llevado a configurar volumétricamente la biblioteca, a partir de las cubiertas. Este elemento es utilizado así mismo como una referencia constante por el usuario en todo el interior de la biblioteca. El concepto de “cubrir” que ya se manifiesta en la marquesina de entrada se ha extendido a todo el interior del edificio (sin dificultades en la planta segunda) introduciendo dobles espacios que permitan la visibilidad de la cubierta desde la planta baja y la planta primera.
Este recinto ofrece más que una biblioteca; puedes leer un libro o una revista, escuchar un CD, o trabajar en el espacio multimedia que permite incluso realizar una videoconferencia. Pero también puedes perderte en los innumerables rincones o simplemente sentarte en mullidos sofás y observar la evolución de la plaza de Lesseps -lenta- y de la vida a través de los enormes ventanales.
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